Preguntas del niño interior

¿Y cuando me sienta muy triste?
“Te voy a amar…”

¿Y cuando tenga mucho miedo?
“Te voy a amar..”

¿Y cuando esté enojad@ con la vida y con todo lo que hay en ella?
“Te voy a amar..”

¿Y cuando no quiera continuar?
“Te voy a amar..”

¿Y cuando crea no merecer ese amor y lo rechace?
“Te voy a amar el doble..el triple..hasta que comprendas que hagas lo que hagas, seas quien seas, en tu cumbre y en tu pozo oscuro… Mi amor seguirá siendo el mismo”.

…y cuando el o la niñ@ asustad@ que vive en ti…me escuchó..
comenzó a llorar….no de temor..no de rabia…
.. sino de felicidad.

Simplemente se amo a sí mism@ y encontró todas las respuestas.

“… Mírate y solo dí…Yo te amaré…”

Iniciativa

No tengas miedo de hacer lo que es mejor para ti.

Hace dos años..
Ella se sentía mal..
Crónicamente cansada..
Agotada..
Con constantes dolores de cabeza..
Frustrada..
Nerviosa y estresada todo el tiempo.

Trató…Mucho…
De adaptarse…
De superarlo..de acostumbrarse al ritmo y estilo de vida que llevaba..
De seguir..y seguir..

En el fondo..
Su consciencia le decía… “Tal vez esto no es lo mejor para ti, tal vez debemos dejar esto”..
Sin embargo hacia oídos sordos..

No quería decepcionar a nadie..
No quería decepcionarse a si misma.
Tenía temor de hacer lo que sabía que era necesario para su bienestar.

Y finalmente la misma vida..
Le arrancó de raíz de la situación..
Mediante una enfermedad..

Hoy te digo..
Sé que da miedito..
Pero nunca te sacrifiques..
Nunca renuncies por temor a lo que sabes que es lo mejor para ti.
Nunca mantengas una situación insostenible..por apariencias..
Piensa en ti..
Toma la iniciativa.

“…Piensa en ti…cuidate..deja esa situación…toma la iniciativa…”

Contar

Cuando era un niño…
Y algo le pasaba.. Que le dolía..
El cuerpo o el corazón..
Recordaba que su abuela le decía:
“Contamos hasta tres,
dejamos eso a un lado
y con un abrazo..
Volvemos a sonreír”.

En ese momento no sabía que significaba..
Para el solo era la magia de su abuela…
Por que de alguna forma funcionaba.

Cuando creció…
Sentía que lo habían olvidado…
Esta libertad de no aferrarse a las cosas… Especialmente al dolor…al sufrir..


Esta elección sencilla.. casi mágica de soltar…y seguir adelante con una sonrisa.

Este año..tan difícil para él…
Lo recordó…
La letra de una canción…de un grupo de ángeles humanos..
Le cantó al oído para hacerlo presente.. ..

Que a veces la vida es tan simple..
.. Como contar hasta tres..
..y dejar todo atrás.

“…Cierra los ojos..respira..cuenta hasta tres..déjalo ir..vamos..sonríe…”

RESPONSABILIDAD

Cuando la angustia lo visita ocurren dos cosas..
Se asusta mucho y se pone extremadamente sensible.

Ayer, buscando reafirmación le preguntó una de sus  mejores amigos…


“Tú crees que algún día me sanaré totalmente?”
A lo que le respondió…
“Si pones de tu parte..”. Nada malo sucederá…


Sin embargo su mente lo interpretó como..
“No estás haciendo lo suficiente”..
Y se sintió muy herido…


Porque el sabe cuánto le ha costado llegar a donde está…

Cuando se calmó finalmente se dió cuenta…
El quería que su amigo le dijera…”Claro que si, tú puedes”..


El quería que su amigo le respondiera como el deseaba..
Que leyera su mente..


Buscaba que sus palabras le tranquilizaran… Que le devolvieran la felicidad…
Toda esta carga la puso en sus hombros.

La verdad es esta..
Estaba buscando reafirmación en otras personas..
Cuando la única reafirmación que necesitaba era la suya…


Era creer en sí mismo…
Confiar en él…
Recordar su valor…
Y que tiene el poder de darse las palabras que necesita escuchar.

Que los demás están allí… Para compartir felicidad..
Pero de ninguna forma son responsables de la suya…


Que es su libertad… Que es su responsabilidad.. Que es su trabajo.. Que es su bendición.. que es su decisión..

Ser feliz..

“…Soy responsable de mi felicidad…”

4 creencias

4 creencias erróneas básicas


En el miedo a la soledad hay creencias incorrectas o pensamientos distorsionados que se repiten con frecuencia, quiero destacar los tres esenciales:

1-Pensamientos de tipo catastrofista: “Nunca encontraré a nadie. Esta es mi última oportunidad. Cada vez es más difícil encontrar a alguien adecuado…”


2-Creencias absolutas del estilo “todo o nada” sobre la pareja y el amor: “Estar en pareja es el único modo de ser feliz. Tengo que encontrar a mi media naranja. Estar solo o sola, significa que nadie me quiere, que no soy válido o válida…”


3-Pensamientos relacionados con una elevada auto-exigencia: “Si la relación ha fallado es por algo que he hecho mal. Tengo que conseguir que esto funcione. Qué podía haber hecho para evitarlo. Voy a destrozar la vida a mis hijos…”


4-Creencias anticipatorias en relación a nosotros mismos y a los demás: “No sabré estar sola o solo. Perderé la relación con mis hijos. No sabré encajar entre mis amistades. No sabré qué hacer, no me reconoceré sin estar en familia…»

Estas creencias son las principales responsables de la aparición del miedo a la soledad, poniendo en marcha a continuación respuestas de afrontamiento inadecuadas, como son la evitación de dicho miedo o la rumiación como falsa estrategia de control.

Seis técnicas para superar el miedo a la soledad

Aprende a flexibilizar tus ideas y pensamientos y no aceptes como verdades inmutables las creencias adquiridas de tu entorno. Aprende a poner en cuestión creencias y a generar ideas alternativas.


* Identifica tus miedos, este es el primer paso para vencerlos.

Si conocemos bien nuestro funcionamiento y entendemos el porqué de dichos miedos, será más fácil establecer un plan de acción:

¿Cuándo siento ese miedo, en qué situaciones? ¿qué pienso en ese momento? ¿qué emociones me genera? ¿qué hago ante esa sensación, cómo actúo ante el miedo?.


* Reflexiona sobre tus miedos. ¿Qué es lo que más temes al quedarte solo o sola? ¿Qué ha ocurrido en circunstancias parecidas en otros momentos del pasado? ¿Qué pasaría si empezaras a afrontar estos miedos en vez de evitarlos? ¿Existen otros miedos que ya has superado? ¿Qué beneficios has obtenido? ¿Qué pierdes o sacrificas al tener miedo, qué costes te genera?.


* Afronta tus miedos progresivamente.

Establece pequeños retos o metas que van a ayudarte a tener percepción de avance y de logro. Ganar autonomía en determinadas situaciones o contextos, ir tomando pequeñas decisiones o haciendo cosas, a pesar del miedo o incluso el pudor que te produzca hacerlas sola o solo.

* Priorízate, dedica tiempo a actividades gratificantes para ti. Recuerda que el auto-cuidado te mejora y también mejora la calidad de tus relaciones con los demás.

* Pide ayuda. Si detectas que el miedo comienza a limitarte en tu día a día.

Los psicóterapeutas y psicólogos podemos enseñarte a adquirir las herramientas y los recursos necesarios para afrontar de manera efectiva estas dificultades.

El miedo a la soledad, al igual que otros miedos condicionan, limitan e interfieren en el modo en el que tomamos decisiones vitales. No se trata de decidir de uno u otro modo, de seguir una determinada ideología, se trata de ser fieles a nosotras o nosotros mismos, de realizar elecciones con el mayor grado de libertad y responsabilidad que nos podamos permitir.

Tomar decisiones no es una tarea fácil, logremos que este proceso, expresión de la libertad de las personas, no esté, al menos, limitado por nuestros miedos.

Los costos del miedo

Los costos de tomar decisiones basadas en el miedo.


Cada pareja es diferente. No es posible desde un artículo como este, y tampoco es mi objetivo, alcanzar todas y cada una de las posibles y complejas situaciones que podrían afectarnos.

Mi objetivo es invitar a pararnos y reflexionar, para identificar si el miedo a la soledad está decidiendo por nosotras o nosotros.

En ocasiones las consecuencias de afrontar una crisis de pareja desde la evitación o la huida tiene consecuencias más importantes, y conviene incluir en nuestras reflexiones y valoraciones estas consecuencias:

Renunciamos a la posibilidad de encontrar una relación de pareja más satisfactoria y afín, más próxima a nuestras verdaderas aspiraciones.

Incluso renunciamos a la alternativa de cambiar la relación que no funciona, haciéndola evolucionar en un sentido diferente.


A veces ponemos a los hijos como motivo para evitar afrontar la crisis, pero paradójicamente los hijos pueden sufrir las repercusiones negativas de una relación insatisfactoria.


Asumimos que estar en pareja es la única forma “normal” de estar, o de ser feliz. Esto puede llevarnos a no vivir otras alternativas, que podrían depararnos beneficios como el autoconocimiento o el crecimiento personal, y que podría transformarnos en una persona con mayor criterio para decidir si tener una nueva pareja, o mantener una vida independiente.


Las decisiones basadas en el miedo, aunque producen un alivio inmediato tienen un importante costo

Una mujer frente al espejo


Mujer: Buen día! Cómo me ves hoy?

El espejo: Depende…

Mujer: Depende de que?

El espejo: De lo que quieres que yo vea.

Mujer: No entiendo…

El espejo: Ese es el problema!!!

No quieres entender lo que realmente ves.

Quieres que diga lo que yo veo? O lo que tu ves?

Mujer: Puedes describir ambas imágenes?

El espejo: Si.

Mujer: Qué veo yo?

El espejo: Tu ves cada mañana a una mujer que debe pasar largas horas frente al espejo buscando una aprobación.
Que se viste y arregla para satisfacer a los demás.
Que visualiza cada arruga como una amenaza para estar fuera de mercado y una cana como un atentado a la belleza eterna…

Una mujer que lucha contra cada gramo de su cuerpo como si ellos fueran su peor enemigo, alguien que ve defectos donde no existen y que no es capaz de ver su perfección…

Mujer: Qué ves tú?

El espejo: Un ser humano maravilloso, con el brillo de la madurez en sus ojos, y glamour al caminar.

Ese brillo y glamour que solo se le otorga a quien tiene el privilegio de acumular experiencia con los años.

Con seguridad en sus palabras. Esa seguridad que todos anhelan y que ella no valora…

Una mujer luchadora que ha sido capaz de levantar a una familia. Un corazón lleno de bondad en cada gesto o expresión, una mujer persistente e incansable hasta lograr los objetivos…

Una mujer Hermosa!!!

Que se ha empeñado en no reconocer que es única e irrepetible.

Una mujer que ve cada año como una desventaja, y que no ha entendido que la belleza de la mujer no es una ecuación matemática entre los kilos y la edad, y que por lo tanto, no existe ni la edad perfecta ni el peso perfecto para ser hermosa…

Una valiosa mujer que necesita a un pobre espejo inerte y colgado en una pared, para que refleje la imagen que todos ven, menos ella …

Comienza a ver tu vida y tu imagen con los ojos del corazón, agradeciendo a la vida por los años que tienes.

Deja de buscar la aprobación a través del espejo de la sociedad, y ese día, descubrirás lo hermosa que eres sin importar los años, las canas o tus arrugas…💟

☆Dedicado a todas las mujeres ☆

Porque todas son hermosas y valiosas!!!
Pásalo por lo menos a tres mujeres grandiosas y no olvides pasarlo a los hombres para que valoren a la Mujer!

Ah!!! La única petición es que mantengas esto circulando, aunque solo sea a una persona más.

4 creencias erróneas básicas

Cómo actúa el miedo a la soledad:

4 creencias erróneas básicas

En el miedo a la soledad hay creencias incorrectas o pensamientos distorsionados que se repiten con frecuencia, quiero destacar los tres esenciales:

Pensamientos de tipo catastróficos: “Nunca encontraré a nadie. Esta es mi última oportunidad. Cada vez es más difícil encontrar a alguien adecuado…”


Creencias absolutas del estilo “todo o nada” sobre la pareja y el amor: “Estar en pareja es el único modo de ser feliz. Tengo que encontrar a mi media naranja. Estar solo o sola, significa que nadie me quiere, que no soy válido o válida…”


Pensamientos relacionados con una elevada auto-exigencia: “Si la relación ha fallado es por algo que he hecho mal. Tengo que conseguir que esto funcione. Qué podía haber hecho para evitarlo. Voy a destrozar la vida a mis hijos…”

Creencias anticipatorias en relación a nosotros mismos y a los demás: “No sabré estar sola o solo. Perderé la relación con mis hijos. No sabré encajar entre mis amistades. No sabré qué hacer, no me reconoceré sin estar en familia…»


Estas creencias son las principales responsables de la aparición del miedo a la soledad, poniendo en marcha a continuación respuestas de afrontamiento inadecuadas, como son la evitación de dicho miedo o la rumiación como falsa estrategia de control.

En el miedo 4 creencias ponen en marcha un círculo emocional que es necesario ‘romper

Responsabilidad

Cuando la angustia lo visita ocurren dos cosas..
Se asusta mucho y se pone extremadamente sensible.

Ayer, buscando reafirmación le preguntó una de sus  mejores amigos…


“Tú crees que algún día me sanaré totalmente?”
A lo que le respondió…
“Si pones de tu parte..”. Nada malo sucederá…


Sin embargo su mente lo interpretó como..
“No estás haciendo lo suficiente”..
Y se sintió muy herido…
Porque el sabe cuánto le ha costado llegar a donde está…

Cuando se calmó finalmente se dió cuenta…
El quería que su amigo le dijera…”Claro que si, tú puedes”..
El quería que su amigo le respondiera como el deseaba..


Que leyera su mente..
Buscaba que sus palabras le tranquilizaran… Que le devolvieran la felicidad…
Toda esta carga la puso en sus hombros.

La verdad es esta..
Estaba buscando reafirmación en otras personas..
Cuando la única reafirmación que necesitaba era la suya…
Era creer en sí mismo…


Confiar en él…
Recordar su valor…
Y que tiene el poder de darse las palabras que necesita escuchar.

Que los demás están allí… Para compartir felicidad..
Pero de ninguna forma son responsables de la suya…
Que es su libertad… Que es su responsabilidad.. Que es su trabajo.. Que es su bendición.. que es su decisión..

Ser feliz..

“…Soy responsable de mi felicidad…”

Todo a tiempo

¿ En qué momento comenzó a mejorar?
¿Cuando la angustia comenzó a sentirse menos?

Cuando dejó de escuchar…
Aquellos seguro bien intencionados..”deberías sentirte mejor”..”haz esto para sanarte ya”..”mi hermano lo logró en menos de un año”…

Y cuando dejó a un lado a su propia impaciencia por cumplir expectativas ajenas..por cruzar metas que no eran suyas…

Allí…lo aceptó…
Ese  fué su proceso..
Y durará el tiempo que necesite durar..
Dará lo mejor de sí cada día..
Sin embargo no apresuró ni presionó a su corazón con ningún “debería”..
Lo dejó libre de sanarse a su ritmo..y lo único a lo que se dedicó es a ayudarle.

Puede que estés pasando por algún dolor, alguna pérdida, un duelo..una enfermedad…
Puede que te cueste sonreír hoy..

Sólo puedo decirte que te tomes tu tiempo..
Que le dejes curarse a la velocidad que necesite..
Que si…que le ayudes..que busques medios para mejorar..
Pero siempre recordando el respeto que te mereces.

No es una carrera…
La sonrisa volverá a su tiempo.. Todo a su tiempo.

Paz.

“…Todo a mi tiempo..todo a mi ritmo…”

Origen del miedo

Te haz preguntado: ¿Cuál es el origen del miedo a la soledad? ¿Dónde surge tu miedo?


Origen del miedo a la soledad

El miedo a la soledad está conectado con otras emociones y factores, que lo explican y nos permiten comprenderlo, a continuación hablaremos de esto y como manejarlo:

La influencia social: El miedo al qué dirán.
Exceso de responsabilidad, autoexigencia o perfeccionismo: El miedo a fracasar.
La dependencia emocional: El miedo al abandono.

Hay 3 factores esenciales para comprender cómo actúa y funciona el miedo a la soledad.

1. La influencia social: El miedo al qué dirán
Factores de carácter cultural y social han ejercido y ejercen una gran influencia creando modelos y estereotipos que condicionan la consideración de lo que es o no “normal”.

La intensa influencia que ejercen estos modelos sobre nuestras expectativas, hace que muchas personas una vez llegan a ciertas edades consideren un fracaso no haber alcanzado algunos “hitos”: tener pareja estable, haber formado una familia… o tener un determinado estatus de vida. Se sienten un fracaso total, inadecuadas, fallidas o tristes, pero sobre todo sienten miedo.

En estos modelos no podemos obviar la perspectiva de género, que influye en lo que se espera de hombres y mujeres en muchos ámbitos de la vida.

Tradicionalmente los estereotipos de género femeninos presuponen como propio de ser mujer el formar una familia o ser madre, mientras que en los hombres, los estereotipos de género masculinos, han resaltado la independencia y la autonomía personal.

En ambos casos, estos estereotipos conllevan una valoración social y personal, que influyen en las ideas y significados de la soledad.

El temor a no tener pareja y quedarse soltera en las mujeres es muy frecuente. Términos peyorativos como «solterona» están muy arraigados en nuestro ideario social.

Así, queda asociada la auto-realización en la mujer a circunstancias como formar una familia o ser madre, y se crean importantes desequilibrios al tener que conciliar estos estereotipos con otras demandas actuales de la mujer, como su desarrollo profesional.

En el caso de los hombres los estereotipos suelen apuntar en otra dirección, considerando que la soledad es un signo de independencia y creando otro tipo de desajustes como el miedo al compromiso, que nuestra compañera Mariola Bonillo trató de un modo brillante en su artículo:

El miedo al compromiso: Huyendo de nuestros propios temores”.


Es evidente que no se puede encajar a toda una sociedad en un prototipo único. Nuestras elecciones, conviene que no estén condicionadas por el miedo a la imagen que proyectamos en los demás.

Cuestiona tus tendencias y hazte las preguntas adecuadas para detectar tus verdaderas aspiraciones y motivaciones.

¿Puedo ser feliz a pesar de no cumplir las exigencias sociales?
¿Es posible cumplir todos estos requisitos?
¿Sería feliz si los cumpliera?
¿Estaría siendo yo, viviendo la vida que quiero?
¿Hay personas que no encajan en este patrón y aun así son felices?
¿Mi esfuerzo por encajar en dichas expectativas me garantiza la felicidad?

continúa en el siguiente post….

El miedo como emocion

El miedo es una emoción primaria, forma parte de nuestros mecanismos de supervivencia.

Sin embargo, aunque no se vea amenazada nuestra supervivencia, seguimos sintiendo miedo: a la enfermedad, a la pérdida, a la muerte, al futuro… miedo al fracaso, al cambio, a la crítica…

Hoy hablarrmos de uno de los miedos más frecuentes, ese, que invariablemente aparece en las primeras posiciones de todas las listas: el miedo a la soledad.

Un miedo decisivo en nuestra vida, que afecta y define asuntos esenciales, como son nuestras relaciones afectivas, y condiciona la respuesta a cuestiones tan importantes como:

¿Cuándo convendría concluir una relación de pareja que no está funcionando?.

Cuándo el miedo a la soledad toma las decisiones por ti

Y si no encuentro a nadie más? ¿Quién se fijará en mí con esta edad? Tengo que hacer que esto funcione o habré fracasado

Aunque las decisiones vitales no tienen porqué ser objetivas, sino subjetivas, es decir, son decisiones que conviene de cierta manera que estén impulsadas por las motivaciones, aspiraciones y deseos de cada persona, puedo afirmar que el miedo a la soledad, en muchas ocasiones, se encarga de tomar por nosotros, esas importantes decisiones.

Muchas personas mantienen una relación de pareja que no está funcionando con justificaciones como:

“No puedo separarme por mis hijos. En realidad me quiere, pero a su modo.

Creo que soy yo quien no le entiende.

No valoro lo que tengo, con lo que hay por ahí. Lo importante es mantener la familia, por encima de todo…”

Aunque cabe la posibilidad de que estas explicaciones reflejen en parte la realidad, en muchas ocasiones pueden expresar miedo a la soledad.

Decisiones cómo cuándo poner fin o continuar con una relación de pareja, son muy importantes en nuestra vida, y conviene que los motivos y reflexiones que las orienten no estén determinados y condicionados por el miedo.

El miedo a la soledad puede generar confusión y equívocos al identificar las razones que nos llevan a tomar una u otra decisión.

Controlar nuestro miedo a la soledad significa aprender a identificarlo y comprenderlo; y es esencial para poder tomar decisiones de un modo libre y responsable.