El arte de amare

Amar con inteligencia y de forma plena es el resultado de un acto deliberado, un propósito que requiere y al mismo tiempo demanda buscar la excelencia. Si nos limitamos a dejarnos llevar, a actuar de forma pasiva esperando que el otro diga, el otro haga, el otro adivine y me corresponda derivaremos en la frustración más absoluta. Esto mismo es lo que nos enseñó el psicólogo social, psicoanalista y filósofo alemán, Erich Fromm, en su libro «El arte de amar»

«Paradójicamente, ser capaz de estar solo es la condición para ser capaz de amar” -Erich Fromm-

«El arte de amar» no es una obra separada dentro del vasto e interesante legado intelectual que nos dejó Erich Fromm. En realidad, es una continuación de otro libro, «El miedo a la libertad». En este último ya había abordado diversos aspectos de la naturaleza humana, y por tanto sentía la necesidad de profundizar en esa dimensión tan básica y esencial para las personas, como es el amor.

Así, si hay algo que buscaba por encima de cualquier cosa era enseñarnos que el amor es un arte, y que como tal exige un dominio exquisito tanto de la teoría como de la práctica, porque, y esto es importante recordarlo, el amor es la única respuesta a nuestra existencia, él es quien nos confiere sentido, quien da significado también a nuestra sociedad.

El amor es la preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos.
Si hay un aspecto interesante en el libro de «El arte de amar» es la tesis de que la mayoría de nosotros no sabemos amar.

El amor era y es, por tanto, ese motor que debe empujarnos a ser mejores. Para ello, estamos obligados a trabajar de forma activa en nuestra personalidad y crecimiento personal, de manera que satisfagamos primero al amor propio, para después amar en plenitud al otro. Algo así requiere verdadera humildad, coraje, fe y disciplina.

El amor es una actividad, no un efecto pasivo; es un estar continuado, no un súbito arranque
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Cuando no dejamos de darle vueltas a todo.

Estar enamorado no debe ser un acto pasivo, como quien se limita a dejarse llevar, sin hacer nada más. Todo lo contrario, es un acto en cuyo deleite hay una gran cantidad de movimiento, voluntad e intercambio

Las frases de Erich Fromm más representativas y donde se nos insta a dejar a un lado esa nube en la que estamos instalados para afianzar esa relación, para invertir esfuerzos, para ir juntos de la mano trabajando en un mismo proyecto y siendo creadores cotidianos de nuestra propia relación.

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